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El erotismo polimorfo de Rosario Murillo
Una poesía que se caracteriza por un singular goce y una intencionalidad de cantar las configuraciones amatorias en todo el sentido de la palabra
Sin lugar a dudas, Rosario Murillo (Managua, 1951) ha logrado articular una de las voces poéticas más sólidas dentro de los poetas de su generación. La concentración de imágenes y la versatilidad en el uso de la temática en su poesía le ha conferido un riguroso develamiento, en lo que, refiere a los intersticios de la sociedad y del discurso canónico sociocultural y letrado.
Murillo dentro de la multiplicidad de voces (polifonía bajtiniana) que se pueden leer en sus versos (sujetos populares, “Yoicidad”, poesía política, entre otros), una de las que más se destaca es su poesía erótica, a través de la cual convoca acertadamente los efectos del discurso real y su contigüidad semiótica. Dicho de otra manera, esta voz dentro de la poesía de Murillo se caracteriza por un singular goce y una intencionalidad de cantar las configuraciones amatorias en todo el sentido de la palabra.
De ahí que podamos afirmar que lo erótico en Murillo es distinto a lo erótico de otras propuestas, pues donde Murillo indica erotismo total (en otro trabajo sobre la obra de Murillo hablamos de la alternancia de su propuesta política y lo amatorio), otras indican mera corporeidad. Esto no significa que Murillo deja de lado el imaginario erótico --corporal o para usar un término “bachelardiano” el cuerpo poético--, sino que éste es un elemento en correspondencia con la verosimilitud que caracteriza al erotismo de Murillo como tal. En otras palabras, nos plantea una especie de erotismo polimorfo.
De ahí que en su obra podamos leer un mantenido acento en la realización erótica desde el amor corporal de uno por los otros, hasta el amor por el trabajo, lo lúdico del mismo, así como el amor a los demás (pueblo) y al conocimiento. Sus versos transgreden la sensibilidad erótica de la tradición, pues el héroe dionisiaco y a veces narcisista que se lee en otras propuestas, en Murillo más bien abre al lector un mundo de juegos, oxímoron y metáforas que rompen la tradicionalidad de la fantasía erótica, para hacer entrar al verso a una dialéctica que procesa un nuevo espíritu estético de la sensualidad.
Cada vez que apareces… Cada vez que apareces, daga en mano dejando gritos sobre mi piel desnuda sueño tus ojos mi venganza tiene tus ojos brillantes otra vez sobre la noche cuando entonces la noche ¡inhabitable, deshabitada sea! únicamente por tus párpados.
Premoniciones Cuento con un volcán cuento con el fuego hecho furia sobre la boca, la piel que se parte que clama, porque ve incendios, llamaradas árboles que caerán como dioses extenuados, sin vida puertas que se abrirán, al cerrarse burbujas de aire que cantan largas hileras de lágrimas naufragios Ésa es la revelación de la tierra el oráculo del lado gris de los pájaros del talador de memorias la fiebre de la siembra desplaza piedras hunde laberintos guarda voces para la distancia distingue, precisa, fija Sabia es la voz del volcán que advierte ajusta, pero no destruye.
Rapto de ternura en tus ojos Rapto de ternura en tus ojos segundos, imperceptible casi, en que te siento nuevamente hombre recién nacido amante y yo mujer otra vez milagrosa recién nacida amante.
Mientras bulle la noche sobre nuestros cuerpos cansados a cuatro años de tiempo una mujer de tiembla solitaria ternura ¿cómo llena la vida? Aquí no habitan tus sueños no hay respuesta en la página que dejaste marcada hace rato que el tintero está seco como la memoria.
Apúrate. No te quedes allí, sonriendo frente al espejo como quien he reunido toda la risa del mundo en una sola mirada.
el tiempo oprime como la avaricia entre las manos del rico están ardiendo tus alas el temblor de tu cuerpo va creciendo con el hambre y la sed.
levanta ya los ojos camina el día sin pedazos de polvo no te quedes allí, mujer como un santo con las manos cortadas ajeno y sordo ya a los milagros.
envio rosina valcarcel
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